Oasis de Huacachina, un lugar donde contrastan la calma y la adrenalina

Si usted está caminando por un desierto del Perú y avistar de lejos, algo iluminado y verde, no se admira, pero tampoco piensa ser un espejismo, ese es el maravilloso Oásis de Huacachina. Situado a unos ocho kilómetros de la ciudad de Ica, que se encuentra a 300 kilómetros de Lima, está guardado en medio de las tierras desérticas de la ladera del Océano Pacífico.

Rodeado de dunas, se eleva esplendorosamente Huacachina con su hermosa laguna central dando encanto a esa minúscula villa, pero nada modesta en belleza y hermosura. Su estructura turística también incentiva bastante la llegada de viajeros. Todo el entorno del lago tiene hoteles, posadas, restaurantes y pequeñas tiendas para disfrutar.

La charca atrae a gente desde hace muchos años, pero sólo se abrió al turismo en los años 1990, cuando los hoteles, restaurantes y actividades de aventura pasaron a formar parte de los atractivos de Ica. Con poco más de 100 habitantes, este verdadero oasis peruano es el único en América, y por eso es tan atractivo.

En el pasado, Huacachina tenía sólo un resort y era un rincón donde las personas acomodadas descansaban, pasando momentos de calma y tranquilidad. Pero hoy, las aventuras por las dunas llaman más atención, y al final de un día de audaces de ese tipo, es sublime poder relajarse observando el lago natural.

Una leyenda ronda Huacachina

La leyenda que impregna sobre la formación de la hermosa laguna de Huacachina dice que una graciosa princesa se bañaba en las aguas de una piscina cuando un joven cazador la importunó.

La princesa huyó, pero cuando todo estaba tranquilo, regresó a la piscina que extrañamente estaba transformada en una laguna, y los velos de su vestido se transformaron en las dunas a su alrededor. Dicen que la princesa hoy, es una sirena que vive en el fondo del lago.

Aventuras radicales

¿Sabe esa pregunta básica que hacen cuando una aventura comenzará: “Con emoción o sin emoción?”, En el caso de los paseos del desierto de Huacachina, será siempre con alta emoción, así que prepare su corazón.

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A empezar por el paseo de buggy a alta velocidad por las dunas, como si estuviera volando bajo en subidas y bajadas, además de las vueltas inesperadas, no hay como no elevar la adrenalina del cuerpo y la conmoción del alma.

A pesar del auge inquietante de este paseo, será posible contemplar uno de las puestas de sol más hermosos del mundo, en medio del desierto peruano, y ese sí, será el pico máximo de la emoción que cualquier persona puede sentir.

Otra incitante vibración podrá ser vivenciada por las enormes dunas en el sandboarding, un deporte parecido al snowboard, sólo que hecho en la arena. Sobre una tabla, usted podrá bajar y realizar maniobras por los gigantescos montones de arena.

Paz al cuerpo, alma y corazón

Y después de toda esa adrenalina, Huacachina ofrece un inmensurable placer de descanso. En el pueblo reina la tranquilidad, por eso, lo interesante será aprovechar ese momento para apreciar el ambiente, el clima de paz y la sutileza de la laguna.

No es posible bañarse en sus aguas, pero un cortes paseo en el bote a pedales lo relajará bastante. Con eso, sepa que alojarse en el Oasis, será para beneficiarse de la serenidad que allí impera. Gran lugar para quien quiera huir del ruido y correría de las grandes ciudades.

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