A treinta kilómetros de Nazca, el desierto guarda un cementerio donde las momias siguen sentadas frente al horizonte, como si el tiempo no hubiera terminado de pasar. Permanecen en sus tumbas originales, con el cabello aún visible y los textiles conservando colores que superan el milenio. Chauchilla es uno de los pocos lugares del mundo donde la muerte quedó suspendida: clima extremo, técnicas funerarias complejas y siglos de tradición hicieron posible la preservación que hoy puede observarse in situ.
En las siguientes secciones se explica cómo llegar al sitio desde Nazca, por qué este valle árido permitió mantener intactos los fardos funerarios, qué revelan las tumbas abiertas sobre las jerarquías sociales nazca y cómo la cerámica, los textiles y las ofrendas ayudan a reconstruir sus creencias. También encontrarás recomendaciones prácticas para organizar la visita y comprender mejor la dimensión arqueológica de este cementerio en pleno desierto costero.
1 | El cementerio en el desierto: ubicación y extensión del sitio
Acceso desde Nazca
Para llegar hay que tomar un desvío de tierra en el kilómetro 463 de la Panamericana Sur, varios kilómetros hacia el este. Desde Nazca son entre 20 y 30 minutos según el estado del camino. La necrópolis se extiende por dos kilómetros a lo largo del antiguo lecho del río Las Trancas, con una anchura de 200 metros que indica siglos de uso continuo y múltiples generaciones de enterramientos.

La mayoría de agencias de viajes en Nazca organizan excursiones guiadas que combinan Chauchilla con otros atractivos turísticos de la región. Resulta necesario contratar estos servicios porque el camino no está señalizado y el acceso requiere transporte especializado.
Historia del sitio y su protección
Desde el año 200 d.C. hasta el siglo IX, esta zona funcionó como cementerio principal de las comunidades nazca. Durante las décadas de 1960 y 1970, los huaqueros saquearon el sitio en busca de cerámicas y textiles destinados al mercado negro, destruyendo la organización original de cientos de tumbas y dispersando restos por toda el área.
A partir de 1997, cuando el gobierno peruano declaró el lugar como patrimonio arqueológico protegido, se implementaron medidas de conservación. Se restauraron 12 tumbas que hoy permanecen abiertas al público bajo toldos protectores, se reubicaron los restos dispersados para mostrar su disposición original y se instaló vigilancia permanente con señalización turística que delimita las zonas accesibles para visitantes.
2 | Las tumbas abiertas: posición sentada y orientación este
Organización ritual de los enterramientos
Todas las momias permanecen sentadas y orientadas hacia el este, siguiendo las creencias nazca sobre el renacimiento vinculado a la salida del sol. Se colocaban en pequeños cráteres excavados en el suelo desértico, envueltas como fardos y atadas para mantener la postura. Las dimensiones y el contenido de cada tumba varían según el estatus del difunto: algunas albergan una sola momia mientras que otras contienen grupos familiares completos.

Los fardos funerarios más elaborados, con mayor cantidad de ofrendas y tejidos finos, corresponden a personas de jerarquía superior. La disposición espacial también revela patrones sociales: dentro del mismo cementerio se identifican zonas con sepulturas ricas y sectores con enterramientos más simples, lo que sugiere que las diferencias de rango y los vínculos familiares se mantenían significativos incluso después de la muerte.
El estado de conservación actual
Las 12 tumbas abiertas al público muestran diferentes escenarios: fardos funerarios intactos, momias parcialmente expuestas y las ofrendas que las rodean. Los toldos instalados reducen la exposición solar directa, que constituye hoy el principal factor de deterioro. Sin esta protección, los rayos ultravioleta dañarían progresivamente los textiles antiguos y acelerarían la desintegración de los tejidos que aún conservan cierta flexibilidad.
El nivel de preservación varía considerablemente. Mientras algunas momias mantienen la mayor parte de su cabello y piel, otras presentan principalmente la estructura ósea cubierta por los envoltorios. Esto depende de la profundidad original del entierro y del grado de exposición sufrido durante los saqueos. Las mejor conservadas son aquellas que permanecieron protegidas hasta la declaración del sitio como zona de interés cultural en 1997.
3 | Ofrendas y cerámica: técnica sin torno
Características de la cerámica nazca
Entre 200 a.C. y 600 d.C. los alfareros nazca fabricaron vasijas sin usar torno, mediante el enrollado de tiras de arcilla que luego alisaban y decoraban. El resultado mostraba formas bulbosas con dos picos unidos por un asa puente, diseño característico de esta cultura precolombina. Lo notable es que emplearon hasta 12 colores diferentes, más que cualquier otra civilización andina antigua, obtenidos de minerales locales: manganeso para el negro, óxido de hierro para los rojos y naranjas.

Los diseños incluían animales estilizados, plantas, seres mitológicos y escenas ceremoniales. Muchas de estas piezas se exhiben hoy en museos de Lima y otros centros culturales del país, donde ilustran la sofisticación técnica alcanzada. Las vasijas más elaboradas estaban reservadas para enterramientos de élite, mientras que las personas comunes recibían piezas de manufactura más simple.
Textiles y objetos rituales
Los tejidos que envolvían las momias presentan patrones geométricos complejos logrados mediante técnicas artesanales que producían telas extremadamente finas, algunas con más de 200 hilos por pulgada cuadrada. Muchos lucen diseños que probablemente indicaban el rango social del difunto o tenían significado religioso. Los colores, extraídos de tintes naturales, han mantenido su intensidad a pesar de más de mil años transcurridos.
Además de cerámica y textiles, las sepulturas contenían armas, herramientas de uso cotidiano, collares y tocados ornamentales. La cantidad y calidad de estos objetos variaba según la importancia social de cada persona. Las tumbas más ricas incluían múltiples vasijas policromadas, tejidos bordados con escenas mitológicas y ornamentos de metal que revelan aspectos de la vida diaria nazca y las prácticas de cuidado personal.
4 | El clima del desierto: factor natural de conservación
Menos de 4 milímetros de lluvia al año convierten esta región en uno de los lugares más secos del planeta. La ausencia de humedad impide el desarrollo de bacterias y hongos que normalmente descomponen los tejidos orgánicos. El suelo, con alto contenido de sal, refuerza la deshidratación natural. Durante el día, especialmente entre diciembre y marzo, las temperaturas superan los 35°C, lo que acelera la evaporación de cualquier humedad residual.

Por la noche baja considerablemente la temperatura, pero la humedad relativa permanece extremadamente baja durante todo el año. Sin estas condiciones climáticas extremas, las técnicas de momificación nazca no habrían sido suficientes para mantener los cuerpos en su estado actual. De hecho, el desierto peruano solo es comparable en aridez con el de Atacama en Chile, otra zona donde se han encontrado restos momificados antiguos excepcionalmente preservados.
5 | Visita práctica: horarios y recomendaciones
El horario de apertura es de 8:00 a 16:00 horas, todos los días del año. Sin transporte público disponible hasta el sitio, la única manera de llegar es mediante tours organizados desde Nazca. Estos paquetes incluyen traslado, entrada y generalmente un guía especializado que contextualiza lo observable en las tumbas. Los recorridos completos duran entre dos y tres horas, tiempo suficiente para explorar las tumbas abiertas y el pequeño museo anexo.

Algunos operadores combinan la visita con paradas en talleres de cerámica donde artesanos locales demuestran técnicas heredadas. Junto al estacionamiento hay un museo donde se exhiben momias adicionales y fragmentos de cerámica recuperados durante las excavaciones. Los servicios sanitarios están cerca de esta área. La mayoría planifica esta excursión como parte de su itinerario por el sur del Perú, combinándola con el sobrevuelo de las Líneas de Nazca, los acueductos subterráneos de Cantalloc o el complejo ceremonial de Cahuachi.
Un cementerio que revela la profundidad ritual nazca
Chauchilla permite observar de forma directa cómo los nazca entendían la muerte y la continuidad de la vida. Las momias orientadas al este, los fardos cuidadosamente sellados, y la ausencia casi total de humedad conforman un paisaje funerario excepcional que resume siglos de práctica especializada. La visita al sitio no solo muestra técnicas de preservación únicas, sino también la relación profunda entre territorio, ritual y memoria que sostuvo a esta cultura prehispánica.
Si estás organizando un recorrido por el sur del Perú, Chauchilla puede integrarse fácilmente a un itinerario que incluya el sobrevuelo de las Líneas de Nazca, las rutas hacia la ciudadela de Machu Picchu, los paisajes del Oasis Huacachina o travesías culturales por los Andes peruanos. Desde Viagens Machu Picchu, te ayudamos a coordinar transporte, guías y entradas para que aproveches cada destino con información clara, seguridad y acompañamiento profesional.
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