Entre las manos de las artesanas de Huancas, el barro cobra vida. Cada vasija, bruñida con paciencia y memoria, mantiene vivo el legado del norte peruano y el alma ceramista de Chachapoyas.
Entre las manos de las artesanas de Huancas, el barro cobra vida. Cada vasija, bruñida con paciencia y memoria, mantiene vivo el legado del norte peruano y el alma ceramista de Chachapoyas.