Más de dos siglos después de su muerte en el exilio, Fernando Túpac Amaru Bastidas regresa simbólicamente al Cusco. Su historia, marcada por el desarraigo y el silencio, encuentra ahora un lugar en la memoria colectiva del Perú.
Más de dos siglos después de su muerte en el exilio, Fernando Túpac Amaru Bastidas regresa simbólicamente al Cusco. Su historia, marcada por el desarraigo y el silencio, encuentra ahora un lugar en la memoria colectiva del Perú.