Los bosques secos del Perú revelan un mundo donde la aridez convive con la vida. Algarrobos milenarios, aves endémicas y huellas de antiguas culturas convierten al norte del país en un destino que une biodiversidad, memoria y turismo sostenible.
Los bosques secos del Perú revelan un mundo donde la aridez convive con la vida. Algarrobos milenarios, aves endémicas y huellas de antiguas culturas convierten al norte del país en un destino que une biodiversidad, memoria y turismo sostenible.